sábado, 4 de julio de 2015

Tecnologías, educación y futuro.

Desde hace algunos años las nuevas tecnologías han ingresado a las aulas: en algunos lugares se hace un uso tímido de ellas y, en otros, ya forman parte de su quehacer cotidiano de los docentes y estudiantes. Pero, ¿qué nos depara el futuro en cuanto al uso de las tecnologías en el campo educativo?, ¿cuál será el rol del docente?, ¿cómo serán los ambientes de aprendizaje?, ¿qué beneficios (y peligros) traerán las tecnologías en el campo educativo? Son interrogantes que intentaremos dilucidar en esta publicación.

Sobre el rol del docente, tomaremos como referencia una publicación anterior, diremos que lo visualizamos utilizando tecnologías en forma cotidiana y natural para interactuar con sus estudiantes, diseñando espacios de aprendizaje, siendo un especialista en la búsqueda de información, entre otros aspectos. El desarrollo de estas actividades hará posible  que desarrolle nuevas competencias acordes con los tiempos que se aproximan.

En cuanto a los ambientes de aprendizaje, estos tendrán que ser rediseñados, las “nuevas escuelas” funcionarán según  las características y necesidades particulares de sus estudiantes. La educación en línea, masificada, permitirá salvar distancias y tiempos.

El uso de equipos y servicios tecnológicos se convertirán en elemento indispensable para el estudiante, por lo tanto, los docentes deberán ser creativos para que la tecnología no se convierta en un elemento distractor; será necesario y obligatorio para los docentes interactuar por medio de las redes con sus estudiantes, pero tendrán que velar para que diferencien lo real de lo virtual; el aprendizaje cooperativo, tomando como plataforma el internet, se convertirá en una práctica y al mismo tiempo en una necesidad, pero se deberá cuidar que no degenere en dependencia tecnológica; el internet será la principal fuente de consulta, pero se tendrá que discernir entre lo confiable de lo especulativo; las actividades en línea permitirán estudiar desde casa, pero con el inconveniente de convertir a los estudiantes en entidades aisladas, etc.

Para concluir, es seguro que las tecnologías se convertirán en la gran aliada de los docentes, brindando una gran variedad de medios y recursos que hará más sencillo desarrollar el proceso de enseñanza y aprendizaje, por lo que es necesario entablar una relación amena con ellas desde ahora, mirando al futuro.

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